De Costa Rica a Esplugues en 20 minutos

Como lo más emocionante que me pasa ahora es los jueves porque lo demás es rutina, vuelvo a la carga con mis clases de mates, que ya se han transformado en manipulación de frijoles para poder entender la multiplicación y la división.

Hoy me ha acompañado una amiga, que es profe de instituto en Esplugues (Barcelona). Al salir, tenía cara de haber hecho un viaje en el hiperespacio.

Hemos trabajado separando a los chicos según las NO-afinidades que, en estos casos, despiertan su agresividad y hemos estado cada cual con un grupito. En general el ambiente era bueno y hoy nadie se pegó con nadie. Uno de los chicos, que nunca había estado escolarizado antes (tiene 9 años), hoy estaba encantado porque silabea. Forma palabras y cuenta con los dedos. Incluso ha podido participar en un par de juegos con otros. Con ayuda, pero integrándose.

El chico nuevo hizo química buena con otro que ya está bien integrado y ahí los puse a jugar a juegos de triángulos y cuadrados. Además, ya tengo detectado al mejor en mates: El único que es capaz de hacerme 12+12 de cabeza y que, al contar frijoles, los empareja y cuenta de dos en dos para ir más rápido. Algo me ha dicho de una “vara” (en castellano de Castilla: rollo, lío, historia) de su profe y una olimpiada de matemáticas, pero cuando ha visto que lo escuchaban otros, ha parado. Tengo que preguntarle por esa vara cuando lo pille a solas.

En la reunión de las tres profes al final, nos han aclarado algunas de las circunstancias personales que no pongo aquí pero os pondrían los pelos de punta. En el coche de vuelta a San José, íbamos la psicólogo, mi amiga y yo. Cuando la psicólogo ha preguntado que qué tal le había parecido, mi amiga (insisto, profe de instituto en Esplugues), nos ha dicho entonces cómo esta mañana ha sido una teletransportación a su día a día en el instituto: Niñas golpeadas (o peor) por sus padres o familiares, niños echados de casa, con hambre, tristes, con tristes historias…

Al final, todos vivimos en una burbuja en la que 20 minutos nos separan de un mundo que apenas somos capaces de mirar. Tanto giramos la cara que incluso podemos pensar que no existe. Los 20 minutos que hay de mi casa al corazón de Pavas. Los 20 minutos que hay de Barcelona a Esplugues.

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One Response to De Costa Rica a Esplugues en 20 minutos

  1. Viviana says:

    Tan claro y tan cierto y nos quejamos. Ya de vuelta en Valladolid les envió un abrazo muy apretado a los cinco. Besos

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